I am a draft
Un borrador, un ensayo, una vida a medias, medias tintas frescas en frascos estériles que no dicen nada ni son capaces de dejar brotar una sóla línea recta. No pensar, no proponerse, no hay resultados para su búsqueda. Hipótesis colocadas como fichas de dominó, con escaso dominio del equilibrio, que suele ser imposible y nunca falla. Irreversibles. La historia de lo que ha sido y no se ha vivido. Hasta que se rompan, y giren en el cabo de Hornos una decena de piratas, de los que ya quedan pocos, con sus naves, ahora espaciales. Ya no se surcan los mares como antes. Nada es como antes. Ni ellos ni yo. Experimentos de resultados no asumidos, el ojo entre abierto del huracán dormido. Lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábados, domingos. ¿Cuál es la diferencia? de todos y cada uno de ellos, elegí (que no descarté) el que nadie eligió, el que no existe. Motivos, razones y filosofías escapistas. Amor al arte que me odia, a la química que no reacciona, a la lógica irracional, persecuciones de metas volantes. ¿Cuál es la razón? El conejo blanco con un reloj de bolsillo. Uno corriendo contra el otro. Cobarde es el que no corre o el que no quiere correr. Si pudiera correría, en los dos sentidos de todas las direcciones que se pusieran a mi paso. Todo lo que no se, todo lo que escribo, todo lo que repito, pero de todo lo demás es lo que queda, disperso como la metralla que dejan los tornados a su paso. De todo lo posible tengo la milésima de segundo en la que no respiro, en la que paro el corazón, en la que se dilata la pupila, en la que estalla el cristal contra el suelo, en la que pierdo el tren, en la que elijo no hacerle caso al pasado, en la que me vuelvo cobarde, en la que me escondo, en la que aprieto el botón del pánico, en la que no soy capaz de mirar a los ojos, en la que te encontré y en la que me perdí. Ahora no encuentro el final, porque no debí buscarlo.